Altamura
por Alberto Gentile
La catedral de Altamura, una de las pocas construcciones sagradas queridas por Federico, no fue vista terminada por èl. La primera piedra fue puesta en el 1232 contemporàneamente a la fundaciòn de la ciudad; la construcciòn de la Iglesia fue muy lenta y sòlo en el Trecientos, a màs de cincuenta años de la muerte del Emperador, pudo adornarse del magnìfico portal, uno de los màs bellos de Apulia. El la imaginò come un "unicum" arquitectònico, como en Castel del Monte.
Catedral de Altamura: fachada principale; bien visible el portal y il rosetòn.
Hizo un "Unicum" tambien desde el punto de vista jurìdico porquè la rindiò libre de la jurisdicciòn papal; la quitò al poder del Obispo de la cercana Gravina y la puso a sus directas dependencias, como una capilla palatina, o sea perteneciente al Palacio Real. Lamentablemante la traza original de esta basìlica a tres navadas, es casi del todo irreconocible a causa de los numerosos cambios hechos a finales del siglo XIV , en el siglo XV y en el siglo XIX.
La huella federiciana es reconocible en el lado derecho, donde se abren siete arcos y un portal querido por Roberto De Angiò. Non queda mucho del edificio medieval que, segùn los estudiosos, debìa tener una fachada tambien sobre el lado opuesto, con el àbside encajada en el espesor del muro, sobre el cual hoy se abre la fachada principal. En la parte externa hay que admirar el portal, flanqueado por dos leones del siglo XVI con el tìmpano enriquecido por una estatua de Cristo benediciente. Sobre el arquitrave està representada la ùltima cena con el Cristo que es bezado por San Juan; sobre la mesa panes y peces y en la luneta la Virgen sentada con el Niño. Inferiormente, la escena de la Anunciaciòn, realizada en dos altorelieves puestos de frente, uno a la izquierda, con el àngel de rodillas, y el otro a la derecha, con la Virgen que baja la cabeza al divin anuncio y si cubre el pecho con los brazos cruzados. los dos grandes campanarios se leventan como brazos, en medio un magnìfico rosetòn con 15 radios y ricamente esculpida.
Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia