Costanza de Altavilla

por Angelo Gambella

A menudo, las madres de los personajes ilustres, grandìssimos, son descuidados por la historiografia: una especie de odioso antifeminismo cientìfico? No dirìamos: cierto es una distracciòn grave, que puede impedir la comprensiòn de algunos hechos que tienen origen en la infancia y que, specialmente en el Medio Evo, contaban mucho, màs qu hoy.

Es este el caso de Costanza, la madre de Federico II: una mujer muy interesante, de la cual creemos indispensable dar algunas informaciones.

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Costanza Hauteville — Altavilla, hija de Ruggero II primer rey de Sicilia y de Beatriz de Rethel, nace talvès  en Palermo en el 1154, el año de la muerte de su padre; y transcurre la adolescencia en los ambientes de la multiètnica Corte siciliana.

A la edad de 12 años ve a una mujer, la reina Margarita, suceder a su hermano Guillermo I a la tutela  del pequeño Guillermo II. Hasta la mayor edad del segundo Guillermo (1171) es asì una mujer a regir il reino normando, y ya en precedencia una Altavilla, Matilde, hermana de Ruggero, habìa recitado un papel importante en la historia del Sur, siendo, talvès inconcientemente, la causa no secundaria de la dura guerra civil entre el hermano y el marido Rainulfo.

En otra ocasiòn hemos visto còmo haya sido determinante el matrimonio de Costanza con Enrique VI — hijo primogènito de Federico I Barbarroja — para la adquisiciòn de Italia meridional por parte de la Casa sueva. Si en el 1186 no se hubiera celebrado este matrimonio o si Guillermo II hubiera tenido un heredero, el Imperio germànico no habrìa puesto sus manos sobre el Reino. Evidentemente, en los ambientes de corte, este importante hecho dinàstico fue visto en la òptica de dar de todos modos un heredero normando al trono de Sicilia.

El matrimonio de Costanza de Altavilla con Enrique de Suevia, miniatura del còdigo Chigi.

De la joven Costanza se sabe poco. Los documentos supervivientes no son suficientes a delinear una figura, que fue ciertamente la de una mujer "laica", si podemos decir asì,, no conducida a la vida monàstica, como quiere una leyenda recuperada por Dante (Paraiso, III). Muerto Guillermo (1189) sin herederos directos, Costanza se halla a gobernar la Sicilia con el marido Enrique. Debe inmediatamente afrontar las reivindicaciones de los barones que habìan elegido al reino a Tancredi de Lecce. Aqui vemos Costanza protagonista de la lucha, tanto que tuvo que afrontar la detenciòn en Salerno.

Costanza, coronata imperatriz del Sagrado Romano Imperio en Roma en el 1191, còmplice la afirmaciòn de Enrique VI y el nacimiento de Federico en Jesi en el 1194, puede finalmente regresar a Palermo como madre y reina de Sicilia.

Cuando muere Enrique VI, en el 1197, es Costanza a gobernar el reino, y logra controlarlo, no obstante las fuertes tensiones entre los alemanes, colocados por el marido en  los puntos clave del estado, y los funcionarios normandos.

Primero de morir, el año sucesivo, Costanza deja como tutor del hijo al papa Inocencio III. Con esta maniobra, ella asegura la sobreviviencia del hijo y sua veloz carrera en el reino de Sicilia y en el Imperio.

                                                                                    Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia

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