Enrico VII de Hohenstaufen
por Alberto Gentile
Enrique VII era el primogènito de Federico II, nacido por matrimonio de este con la primera mujer Constanza de Aragòn.
Nacido en el 1211, fue nombrado en el 1220, aùn niño, rey de Alemania, alimentando la esperanza de poder unir concretamente, a la morte del padre, el Reino de Alemania con el de Sicilia.
Llegado a la mayor edad, fue para Federico un verdadero problema: el caràcter nada dòcil, las ambiciones, los malos consejeros, lo induciràn a llevar adelante una contìnua lucha familiar, que lo conducirà a la destrucciòn.
Enrique VII creciò y madurò en el ambiente de los ministerios imperiales de Alemania, viciado por los extraños pero sin conocer el afecto de la familia siempre lejana, siguiendo peremnes misiones polìticas e militares.
A esta circunstancia — que no era nueva en las dinastìas imperiales — puede talvès conducirse la relaciòn conflictual de amor - odio que tuvo con su padre, considerado un hombre excepcional, mìtico, inalcanzable, pero lejano de las legìtimas exigencias de un hijo.
Federico y Enrique tenian una diferente manera de ver la gestiòn del estado: ie primero deseaba ir màs allà de los intereses nacionales y que se asumiera una dimensiòn sobrenacional, imperial; el segundo tendìa a favorecer los intereses germànicos, en la convicciòn que el futuro de la dinastia fuese en la tierra de origen.
No obstante las repetidas aclaraciones y los consejos de Federico, la situaciòn condujo pronto a un doloroso combate
Enrique, empujado por los prìncipes germànicos y por las ciudades que tendìan a fortalecer sus propias autonomias, se dirigiò contra las òrdenes imperiales y fue el protagonista de una verdadera rebeliòn. Despues de varias insubordinaciones, fue obligado a presentarse frente al padre, Federico II, en Aquilea en el mayo del 1232, y aqui debiò empeñarse a seguir todas las disposiciones imperiales.
Regresado en Alemania, se comportò como si nada hubiese sucedido y volviò a esparcer las semillas de la discordia; hasta cuando el Papa Gregorio IX, cuyos intereses en la circunstancia coincidìan con los del Imperio, en el 1234, le lanzò el anatema, justificado con presuntos comportamientos que violaban las leyes contra los herèticos
Alla fine dello stesso 1246, Federico II apprese con costernazione che Enrico aveva niente meno che stipulato un'alleanza difensiva con la Lega Lombarda: i peggiori nemici dell’Impero e della Casa di Svevia!
Todo esto queria decir alta traiciòn: Enrique fue convocado a Wimpfen, donde, luego de haber sido sometido a un proceso-farsa, fue depuesto del trono de Alemania y condenado a muerte. Sòlo en un segundo tiempo Federico II — a la racionalidad y al deber de Estado prevaleciò el corazòn paterno — hizo conmutar la condena en càrcel a vida.
Enrique VII, encarcelado en varias fortalezas de la Italia del Reino de Sicilia, iniciò una durìssima detenciòn
La historia — que en estas circunstancias està a menudo contaminada por el mito — cuenta que Enrique VII terminò sus dìas suicida apenas a 31 años, el 10 de febrero de 1242.

Enrique VII muere suicida en Martirano lanzàndose desde un despeñadero; asì ha sido diseñado por Enzo Maria Carbonari en el libro "La montaña encantada" publicado con el patrocinio de la Fundaciòn Federico II de Jesi
Ese dìa estaba recorriendo un tortuoso camino de montaña, mientras estaba siendo transferido desde Nicastro al castillo de Martirano de Calabria: uno de los tantos cambios de prisiòn. De repente, liberàndose a la vigilancia de los acompañadores, se lanzò desde el caballo, terminando en un despeñadero. Los socorredores lo alcanzaron ya muerto.Federico diò orden de enterrar al joven hijo rebelde en el Duomo de Cosenza, envuelto en manteles reales y con todos los honores. Un fraile menor pronunciò la oraciòn fùnebre comentando el verseto: "Abraham empuñò la espada para inmolar el figlio a Dios".
Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia
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