MANFREDI

por la redacciòn del sitio

La vida de Manfredi es rica de acontecimientos que han condicionado varios siglos de vida italiana. Por esto, es difìcil resumirla en pocas pàginas. Los amigos del sitio deben considerar nuestro esfuerzo como una primera tentativa de acercarnos al personaje, con la idea de profundizar los temas màs interesantes y que seràn probablemente propuestos.

Federico II tenìa una particular predilecciòn por Manfredi: è porque era hijo de Blanca Lancia, su ùnico, verdadero amor; è porque veìa en èl el heredero del espìritu guerrero, indomable, tìpico de los Suevos; è porque demuestra tener sus mismas pasiones.

Busto del Rey Manfredi, realizado por el escultor Dario Lazarov, Manfredonia, escalòn del Municipio.

No obstante, Manfredi llevò una vida discutible, con comportamientos a veces contradictorios, que lo muestran como uno de los personajes màs interesantes de su siglo.

è En realidad, si el Imperio medieval termina con la muerte de Federico II, Manfredi es el protagonista de esta crisis, el hombre que por primero paga por la iniciativa de Inocencio IV: "Extirpar el nombre de este babilonès y cuanto de èl pueda quedar, de sus descendentes, de su semilla".

Manfredi nace en el 1232 y acompaña a su padre en muchas aventuras militares y diplomàticas, lo asiste en el lecho de muerte el 13 de diciembre de 1250. Por testamento Federico le dona varias rentas y propiedades y sobretodo lo nombra vicario del Reino de Sicilia que habìaa asignado a Corrado IV — el primogènito hijo de Yolanda de Brienne — que en ese momento se encontraba en Alemania. Esta decisiòn lo enemiga inmediatamente al Papa, que habrìa querido libremente disponer del entero patrimonio suevo.

Desde el inicio la regencia se demuestra difìcil, aunque las relaciones entre los dos hermanos prometen ser buenas.

è Pero cuando Corrado, en el agosto del 1252, desembarca en Siponto y llega en la  Apulia para tomar la posesiòn de sus territorios, demuestra de no tener el talento y las virtudes paternas y de non poder sostener la comparaciòn con Manfredi que, siendo hijo natural, debe redurcirse al simple rango de vasallo. Entre los dos corren incomprensiones, envidias, rivalidades hasta que en el 1254 Corrado muere por causas que dan lugar a no pocas dudas. Fratricidio? No se sabrà nunca, asi como no son seguras las hipòtesis de los cronistas guelfos.

Elegìdose di fatto Señor de la Casa Sueva, Manfredi se enfrenta a Inocencio IV, determinado a deshecerse de la incòmoda dinastìa imperial. Una tentativa de pacificaciòn falla en julio de 1254, mientras el sucesivo 12 de septiembre el Papa lanza contra Manfredi  un anatema.

Frente a la posibilidad de un  duelo frente al cual nadie estaba preparado, se llega velozmente a un acuerdo.

è Junto a la anulaciòn de la excomuniòn Manfredi recibe por manos del Papa feudos y principados, una renta de ochomil onzas de oro, y sobrettodo la designaciòn a vicario de la mayor parte de los territorios continentales del Sur, en cambio del reconocimento de la autoridad papal sobre el Reino de Sicilia.

è Però el Suevo no se rinde: al inicio de diciembre organiza una rebeliòn en Apulia,  logrando conquistar Lucera y venciendoel ejèrcito pontificio. Es el ùltimo acto del duelo con Inocencio IV, che dà el alma a Dios el 7 de diciembre del 1254.

Desde ese momento, con la fuerza de la posiciòn conquistada con la diplomacia y con las armas, Manfredi  quiere conseguir el màximo provecho de la elecciòn de Alejandro IV, un hombre que, almenos en apariencia, se presenta dèbil e indeciso è y se dedica a la conquista del Reino, causando una lucha larga y compleja.

En en plano militar el conflicto se exacerba risce en Apulia; pero es fundamental proveer en breve tiempo a la ocupaciòn del trono de Sicilia, que Manfredi considera un patrimonio suevo heredado por los Normandos y destinado a Corradino, legìttimo sucesor del difunto Corrado.

è Asì, el 10 de agosto de 1258, luego de haber alejado al regente Bertoldo de Hohenburg — un fiel aleado de Federico II,  pasado con el Papa — se hace coronar en la catedral de Palermo, entre las fiestas y el jùbilo del pueblo.

Coronaciòn de Manfredi en el Duomo de Palermo, por Crònica de Villani.

è Alejandro IV declara nula la coronaciòn, mientras è desde Alemania, la madre de Corradino, el heredero legìtimo de Corrado IV, insurge. Però a Manfredi non le es difìcil explicar su obra, que habìa sido necesaria para salvar el Reino de la destrucciòn.

è Desde ese momento, Palermo volvìa a ser la capital del Reino màs bonito de Europa.

Con su  nuevo tìtulo, Manfredi refueza la organizaciòn del Reino, destruyendo todos los  residuos de rebeliòn y disenso. Contemporàneamente, buzca en Italia y en Alemania aliados contra el Papado y los enemigos quee este le habrìa inevitablemente procurado.

è Su obra  gobernativa, sigue la polìtica paterna: solidaridad con los Ghibelinos de toda Italia però sin buscar la guerra.

è Su obra cultural y legislativa, la inteligencia, la sabidurìa, la cultura, lo llevan a proponer a los sùbditos un perìodo de iluminada serenidad, aunque no podrà recoger los frutos.

è Bajo el perfil de la elegancia, la vida en la Corte de un Rey joven, bello, con los ojos azules, el cabello y la barba finos… se extiende en un clima de alegria, rico de doncellas bellas y refinada; cosas que consienten a la propaganda guelfa de alimentare dicerias y acusas de corrupciòn.

Però el tiempo es tirano. El nuevo Papa, Clemente IV, sucedido a Urbano IV, ha ya elegido a Carlos I de Anjou, hermano de Luis IX, el Rey Santo de Francia,  como el hombre que expulsarà a  Manfredi del Reino de Sicilia.

Clemente IV inicia asì è a  enviar a gobiernos aleados y complacientes mensajes de mobilitaciòn que al final se expresan en el lance contra Manfredi de una Cruzada a ras del fanatismo;
è a corrumpir con el dinaro a los gobernantes que no estàn de acuerdo con sus objettivos; è a esforzarse para aventajar con todos los medios el camino de Carlos I de Anjou.

Carlos de Anjou (estatua de Arnolfo de Cambio), Roma - Palacio de los Conservadores.

Puesto a las estrechas, Manfredi se dirige a los aleados,  reducidos en nùmero. En estos apelos està toda la dignidad de un soberano que no considera al enemigo digno de sì. Ellos expresan la ilusiòn de un intelectual, destinada a ser sofocada por la fuerza brutal.

Carlo I supera los Alpes al Colle di Tenda a finales del 1265. Con un ejèrcito de almenos 30.000 hombres, inicia a sembrar el terror en los campos y  reduce la resistencia a las ciudadelas ghibelinas. El 6 de enero de 1266 es coronado en Roma, en ausencia del Papa, cosa que prueba la decadencia de la Sede Apostòlica. El 20 de enero Carlos I parte desde Roma y supera los confines del Reino atravesando el rìo Liri. Despuès de varias batallas, è el combate final se desarrolla en Benevento.

è Al amanecer del 26 de febrero, siguiendo el consejo de un astròlogo, Manfredi decide el ataque. Luego de un àspero encontronazo, las fuerzas suevas son derrotadas.

Manfredi podrìa dejar el campo, ponerse a salvo, alejarse del Reino a la espera de tiempos màs favorables. Mas no quiere abandonar a susu hombres que combaten al grito de "Suevia!". Decidido a luchar hasta el fin, è està vistiendo la armadura, cuando el àguila real se despega del yelmo y cae en el suelo. "Esta es la voluntad de Dios" murmura: es el signo del fin. La jornada se concluye con un masacre y Carlos I queda padròn del campo. Uno de sus soldados habìa asesinado a Manfredi con un golpe de espada, sin  siquiera reconocerlo.

Terminaba el dìa 12 febbraio 1266.

La propaganda guelfa y del Papa ha por siglos acusado a Manfredi de haber usurpado el trono del sobrino Corradino. Si este hecho puede tener fundamentos històricos, no se ve còmo la acusa pueda ser lanzadta desde un pùlpito que ha impuesto la ocupaciòn de los De Anjou de Carlo I, dando origen a  una dominaciòn extranjera indudablemente màs odiosa de la  ocupaciòn Sueva.

Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia

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