Hermann von Salza y los Caballeros Teutònicos.

por Alberto Gentile

El Orden de los Caballeros de Santa Maria de los Teutones fue fundado en el 1190 en Acri, por una pequeña comunidad de Cruzados llamada "Sacra Domus hospitalis Sanctae Mariae Theutonicorum in Jerusalem", con la misiòn de proveer a las exigencias hospitalarias de los peregrinos y a la lucha contra los infieles. En el 1199 obtuvo el reconocimiento por el Papa Inocencio III, quee le impuso la misma regla de los Templares y de los Hospitalarios, con la ùnica diferencia que los Teutònicos podìan acoger sòlo miembros de la nobleza alemana.

Caballeros Teutònicos en equipo de combate, incisiòn de Brann y Scheineder, Munich de Baviera, 1890.

Eran parte del Orden caballeros y eclesiàsticos. Ambos vestìan una capa blanca con una cruz patente al lado izquierdo: los primeros sobre la armadura, los segundos sobre la tùnica.

Entre las figuras màs representativas en la historia de los Caballeros Teutònicos sobresale la de Hermann von Salza, que fue Gran Maestro del Orden desde el 1211 hasta el 1239. Venìa de la Turingia, fue consejero de Federico II y mantuvo en el mismo tiempo buenas relaciones con el Papa Onorio III.  El Emperador conociò al "monje guerrero" en el 1216 en Nuremberg, en ocasiòn de una donaciòn que hizo al orden. l encuentro fue para Federico II una verdadera fortuna: pronto, entre los dos hubo un buen entendimiento y respeto recìproco. El Gran Maestro recibiò encargos diplomàticos delicados, de gran importancia; junto al archiobispo Berardo de Castacca fue uno de los hombres màs fiados del Emperador; ambos eran estimados tambien por el Papa. Esto fue muy provechoso para la causa sueva. Hermann von Salza hizo posible el reenvìo de la Cruzada, pedida varias veces por Onorio III; fue determinante en el reclutamiento de milicias imperiales en Alemania;  estuvo varias veces en Siria, donde obraba con su Orden, para organizar la liberaciòn del Santo Sepulcro; obrò ademàs para concertar el matrimonio de Federico II con Jolanda, hija de Juan de Brienne, regente de la corona de Jerusalèn;  participò a la cruzada incruenta del 1228.

Incansable diplomàtico, recorriò muchas veces el camino polvoriento que desde Foggia llevaba a Roma como portador de  mensajes e intermediar. No obstante los tantos empeños que tenìa para la curia imperial, logrò siempre controlar  el Orden: bajo su maestrìa los Caballeros Teutònicos alcanzaron el màximo prestigio y la màxima potencia econòmica. Fue fiel a su señor, Federico II, hasta la muerte.

En el 1226 los Caballeros Teutònicos obtuvieron  por el Emperador el derecho de conquistar y evangelizar la Prusia, habitada por poblaciones paganas. Desde entonces, por casi cincuenta años, los Caballeros Teutònicos llevaron adelante una larga y cruenta conquista, considerada como una Cruzada contra los infieles. No obstante la obstinada resistencia opuesta por las tribùs locales, en el 1283 la Prusia podìa dirse definitivamente conquistada por la blanca capa. 

                                              Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia                                                

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