MALIK al-KAMIL sultàn de Egipto
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Federico MessanaDurante el asedio de Damiata, en tierra santa, por parte de los Cruzados, comandados por un cierto Pelagio, el sultàn de Egipto al-Kamil, perdida la esperanza de poder resistir a las fuerzas enemigas, habìa propuesto entregar Jerusalèn y parte de la Palestina. Pero la oferta fue desdeñosamente rechazada, tambien porque corrìa voz que en breve habrìa llegado Federico II de Hohenstaufen, rey de Alermania y de Sicilia, con su potente ejèrcito; Damiata de hecho fue conquistada y Pelagio ya soñaba la conquista del entero Egipto. Era el año1221, y sabemos que Federico, oberado por tantos problemas papales y comunales, habrìa llegado a oriente solamente en el 1229!
Malik al-Kamil deseaba saber personalmente si todas la maravillas que se contaban sobre Federico correspondiesen a la realidad, dicerìas que llegaban a sus oìdos gracias a las voces que circulaban en oriente, però tambien como noticias directas de los viajeros que regrresaban desde la isla de Sicilia. Se sabe que en el 1225 Federico se casò con la hija de Juan de Brienne, llegando a ser asì el heredero al trono de Jerusalèn. El emir Fakhr ad-Din mandò un emisario a Palermo. Conocida la reallidad siciliana, y sobrettodo la consideraciòn que el Emperador nutrìa por los musulmanes y su civilizaciòn, entre los dos naciò una verdadera amistad y se intercambiaban cartas sobre los asuntos màs disparados, discuitendo de problemas cientìficos y filosòficos. Fueron traducidos en latìn, de las versiones àrabes, varios autores griegos: Aristòteles, Platòn y Tolomeo, y un tratado sobre la caza (el tratado original provenìa desde Siria), que serà la base del magnìfico trabajo de Federico II, "De arte venandi con avibus". Al-Kamil, conocidos los intereses del Emperador, le enviò exòticos animales: osos, dromedarios, camellos y un elefante (que Federico bautizò Malik!). Y siendo Federico, por herencia rey de Jerusalèn, tuvo el placer se ofrecer la corona a una persona tan ilustre e iluminada, poniendo la palabra fin a las guerras de religiòn.
Federico II, considerando las consecuencias de la cruzada en tierra santa, recurriò al arma de la astucia polìtica. Aprovechando de su iniciativa, y sabiendo que el emir de Damasco, al-Muazzam estaba en guerra con el hermano sultàn de Egipto, Malik al-Kamil, entablò negociaciones con este ùltimo, para obtener verdaderamente lo que le habìa prometido formalmente: Jerusalèn.
La antigua Jerusalèn.
Mas sucediò que, cuando Federico llegò efectivamente a Acri (habìa partito desde Brìndisi el 28 de junio de 1228 y llegò en septiembre), las cosas habìan cambiado un poco porque, habiendo fallecido al-Muazzam, no se trataba màs, para al-Kamil de crear, a perjuicio del hermano, una zona neutral entre Egipto y la Siria, (la promesa de consignar Jerusalèn no era desinteresada!), mas de regalar a Federico una ciudad tan importante, que habrìa podido conquistar para sì sin grandes problemas, dada la inesperiencia de an-Nasir, hijo de al-Muazzam. Y comunicò este detalle al Emperador que asì escriniò a al-Kamil:
"Soy tu amigo. Eres tù que me has incitado a este viaje. Ahora, el Papa y todos los reyes de occidente estàn al corriente de mi misiòn. Si regresase con las manos vacias, perderìa cada estima. Dame, pues, Jerusalèn, de manera que yo pueda regresar a cabeza alta!".
Al-Kamil le respondiò: "Yo tambien debo tener cuenta de la opiniòn publica. Se te entregase Jerusalèn, esto podrìa significar no sòlo mi condena por parte del califa, sono tambien una insurrecciòn religiosa que podrìa llevarme el trono".
Hasta aquellos que apoyaban al Papa exortaban a al-Kamil a no ceder a Federico, ya que esta victoria habrìa sido una afrenta hacia el Pontìfice.
Pronto però encontraron el acuerdo que mantenìa la promesa hecha y que, oficialmente, salvaba la cara al uno y al otro: mientras Federico fingìa de marchar con su ejèrcito hacia Jerusalèn, al-Kamil prospectò a su gente una larga y peligrosa guerra que habrìa sido mejor evitar, llegando a pactos con el rey franco. Ambos gobernantes se encontraron y, ùnico presente el Gran Maestro teutònico Ermanno de Salza, firmaron un tratado el 18 de febrero de 1229.
Se establecìa asì un armisticio de diez años y Federico adquirìa el poder absoluto sobre Jerusalèn, Belèn, Nazareth y una zona cerca de Acri. El 17 de marzo de 1229 Federico II entraba a Jerusalèn y ya que en la Iglesia del Santo Sepulcro, a causa del orden pontificio faltaba el clero que pudiera bendecir y oficiar la cerimonia, Federico agarrò con sus manos desde el altar la corona real de Jerusalèn y se la puso sobre la cabeza!
Federico II habìa obtenido lo que deseaba.
Hasta Francisco daAsìs, en el agosto del 1219 fue a Damiata, asediada por los cruciados. La leyenda cuenta que se encontrò con el sultàn Malik al-Kamil con el inùtil intento de convertirlo a la religiòn catòlica. Por parte de este obtuvo almenos un salvaconducto que le permitiò de visitar la Palestina.
Las relaciones entre Federico y al-Kamil fueron muy amistosas, y duraron hasta su muerte, con intercambios de cartas y regalos. Federico hablò con el astrònomo Alam ad-Din del sol y de la luna, y le propuso muchos arduos problemas sobre la geometria, la teorìa de los nùmeros y las matemàticas; Malik al-Kamil le enviò las respuestas por escritto.
Al-Kamil amaba disputar con los sabios de la gramàtica y de leyes, y èl mismo era un poeta del cual nos han llegado algunos versos. Fundò al Cairo una escuela para las ciencias de las tradiciones y fuè famoso por la gentileza y la discreciòn austera. Fuè tambien un òptimo administrador y controlaba personalmente las listas de los impuestos. Como Federico II, aborrecìa los inùtiles esparcimientos de sangre, cada vez que era posible.El amor por la cultura àrabe no faltò jamàs en los sucesores de Federico, y muchos escritores àrabes, como Abu I-Fidà, han testimoniado este hecho con sus escritos. El fin del dominio suevo ha sido el inicio de la decadencia de la influencia musulmana en Italia, sobretodo despuès de la destrucciòn de Lucera por parte de Carlos I de Anjou.
En definitiva, Malik al-Kamil podrìa ser definido como "el Federico" de oriente!
Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia
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