FEDERICO II
entre
PONTIFICES y CIUDADES LIBRESFederico II iniciò la difìcil carrera de Emperador en el 1212, con el viaje en Alemania, la tierra de sus avos. Ya en aquel momento, èl nutria el deseo inconfesado de realizar el sueño que habìa sido del abuelo Federico Barbarroja y del padre Enrique VI:
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unir en un gran Imperio los territorios que se extendian desde el Mediterràneo hasta el Mar del Norte.Inmediatamente se encontrò de frente a algunos preveìbles obstaculos:
Entre el 1212 y el 1223 Federico llegò a estrechar pactos con la nobleza germànica y empezò a solucionar los espinosos problemas sicilianos.
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Pero los problemas màs grandes de Federico II fueron el Papado romano y las Ciudades lombardas que en la lucha contra el Imperio encontraron terreno de alianza.è
El primero, tìpico de la cultura medieval, dependìa del hecho que el Papado y el Imperio se consideraban investidos directamente por Dios, encargados ambos de tutelar la vida religiosa y civil del mundo. El Papa comparaba la Iglesia al sol que illuminaba el Imperio, comparado a la luna. El Emperador no tenìa la intenciòn de soportar una sìmil propaganda; màs bien querìa reducir a la Iglesia a ser su brazo derecho en las cuestiones de la fe.è
El segundo tenìa origen en la voluntad de la Iglesia de crearse un sòlido poder temporal; y justo en el siglo XIII los papas manobraban para evitar la creaciòn de un imperio capaz de limitar el poder del Estato Pontificio.De aqui el orden de no unir jamaz el Reino de Alemania, el Reino de Italia y el Reino de Sicilia bajo una ùnica incòmoda corona.
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despuès de haber gustado las ventajas de la autonomìa, no estaban intencionados a soportar las interferencias de la Iglesia ni tantomenos las del Imperio;è
màs aùn, trataban de obtener de ambas los mayores beneficios.La lucha que Federico II comenzò contra el PAPADO y las CIUDADES LOMBARDAS fue larga y difìcil: contra ellas se infrangìrà su sueño imperial.
LOS PONTIFICES Y FEDERICO II
La carrera de Federico II no puede ser considerada separadamente de los Pontìfices con los cuales tuvo un contencioso largo, a veces dramàtico.
Inocencio III
Inocencio III (1198-1216) fue entre los mayores pontìfices de la Cristiandad, el hombre que llevò la Iglesia al àpice del poder medieval. Costanza de Altavilla, antes de calar en la tumba, le asignò la tutela del pequeño Federico que èl aceptò en la òptica de hacer del futuro emperador un instrumento del poder eclesiàstico.
Papa Inocencio III.
Però los acontecimientos sicilianos le impidieron darle una educaciòn finalizada. Federico viviò una adolescencia difìcil en una Palermo pobre, sometida por las baronìas, entre la gente humilde; una situaciòn que però le consintiò conocer y comprender una sociedad verdaderamente multiètnica y multirracial, aprendiendo a ser tolerante, integrador de culturas y de religiones.
En el 1212 financiò el primer viaje de Federico en Alemania, pero no lo volverà a ver a su regreso.
Onorio III
Onorio III (1216-1227) coronò Federico Emperador del Sagrado Romano Imperio en Roma en el 1220, despuès de haberle hecho jurar acto de vasallaje a la Iglesia y sobretodo
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la promesa de partir en breve tiempo para una Cruzada en Tierra Santa. Pero era tolerante, comprendìa la situaciòn y por eso non tuvo el coraje de adoptar particulares medidas para hacerle emprender el viaje con la fuerzaPapa Onorio III.
Morirà sin ver la partida de la misiòn.
Gregorio IX
Gregorio IX (1227-1241) era un hombre decidido, que deseaba imponer la polìtica de la Iglesia. Apenas elegido, obligò a Federico II la partida antes del 1227 para Jerusalèn; y como consecuencia de otro aplazamiento lo excomulgò.
Federico partiò igualmente para Oriente el año sucesivo, realizando la que hoy llamamos Cruzada de los Excomulgados.
Papa Gregorio IX.
Lograda la pacificaciòn con Federico II, despuès de un largo contencioso Gregorio excomulgò a Federico una segunda vez; convocò un Concilio en Roma con la clara intenciòn de confirmar su acciòn y deponerlo. Federico se opuso a la convocaciòn e interceptò en las costas de la Isla del Giglio las naves que llevaban hacia Roma a los padres franceses e ingleses. Serà el inicio de una larga guerra declarada que se concluirà bajo Inocencio IV.
Innocenzo IV
Despuès de un brevìssimo interreino de Celestino IV elegido por el primer conclave de la historia fue elegido Papa Inocencio IV (1243-1254) que serà el màs acèrrimo enemigo de Federico II. Despuès de un inicio de negociaciones y en vista de un imposible acuerdo, Inocencio huyò de Roma y localizò la Curia en Lyon, desde donde convocò un Concilio en el curso del cual el Imperador fue excomulgado y depuesto.
Papa Inocencio IV en el concilio de Lyon.
No habiendo però logrado el objetivo que esperaba, obrò para destruir fìsicamente al adversario. Despuès del fracasado atentado de la Pascua del 1246, lo involucrò en el asedio de Parma, de donde saliò derrotado el 18 febbraio de 1248.
Federico no se diò por vencido; estaba afilando las armas para recomenzar con la lucha, cuando la muerte lo alcanzò en Apulia, en el Castillo Fiorentino, el 13 dicembre de 1250.
LAS CIUDADES LIBRES LOMBARDAS
El contencioso de Federico II con las Ciudades lombardas durò 36 años: desde el 1212 hasta el 1248, fecha de la derrota de Parma. El punto màs agudo del conflicto fue desde el 1236 hasta el 1239 cuando el Emperador, en el intento de reducirlas bajo la ègida imperial, condujo las cuatro campañas de Lombardia.
1236: Federico, regresado de Alemania, estrecha una aleanza con Ezzelino de Romano, hombre de poder que de Vicenza, Padua, Verona, y en la Marca de Treviso. Con su ayuda, para impedir que el ejèrcito de la Liga Lombarda ocupe las vias que llevan hacia Verona y el acceso al norte, cumple un raid che le consiente someter a la ciudad enemiga Vicenza.
1237: Animado por el suceso obtenido, Federico ataca Brescia, ciudad que habrìa podido facilitar el acceso hacia Milàn. En lugar de poner el asedio, atrae las fuerzas de la Liga en campo abierto y las derrota en la èpica batalla de Cortenueva.
1238: Despuès de la victoria de Cortenueva, Federico repropone el asedio de Brescia pero no logra expugnarla, defendida por todas las fuerzas de la Liga. El retiro del ejèrcito imperial de la ciudad lombarda suena peor que una derrota: Gregorio IX sale regenerado, y la Lega gana fuerza y credibilidad.
1239: La tercera excomulgaciòn lanziada por Gregorio IX contra Federico II (20 de marzo de 1239) provoca la cuarta campaña de Lombardia en la cual Gregorio IX trata inùtilmente de involucrar a Gènova y Venecia, confiando en las ambiciones comerciales de ambas sobre el Reino de Sicilia.
En una situaciòn de perenne conflictualidad se llegò al
1248, año de la defecciòn y del asedio de Parma, que significò el inicio de la concreta decadencia del Imperio suevo.
Traducciòn por Antonio Edgar Battaglia